Posted by Manuel on 30 nov 2011 /
0 Comment
Y quien de Uds. Ora, ayuna o ama al prójimo lo suficiente? Y quién dice que eso es suficiente, demasiado o poco?
Acaso hay una medida, o porción necesaria para ser llamado cristiano o hijo de Dios?
La vida cristiana , como su palabra lo dice es una vida, y la vida perdura hasta nuestro último aliento, hasta nuestro último suspiro. Sin embargo el espíritu de un cristiano perdurará por la eternidad, es decir para Siempre.
Entonces CUANTO ES “SIEMPRE” o cuanto es SUFICIENTE?
“Todo o siempre” NO es suficiente, de hecho toda la vida nunca será suficiente.
Jesús les contó una historia a sus discípulos, para enseñarles que debían orar SIEMPRE y sin desanimarse.
LUCAS 181 Les refirió también una parábola acerca de la necesidad de orar siempre y no desmayar.2 Les dijo: “En cierta ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba al hombre.3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él diciendo: ‘Hazme justicia contra mi adversario.’4 Él no quiso por algún tiempo, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque ni temo a Dios ni respeto al hombre,5 le haré justicia a esta viuda, porque no me deja de molestar; para que no venga continuamente a cansarme.’”6 Entonces dijo el Señor: “Oíd lo que dice el juez injusto.7 ¿Y Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a él de día y de noche? ¿Les hará esperar?8 Os digo que los defenderá pronto. Sin embargo, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”Jesús nos dijo ” no cesen de orar…”
Pablo mismo se decía haber corrido la carrera, y aun no había terminado.
De hecho aun delante de Dios, en su reino no terminaremos de orar y adorar, la comunión con El será mayor, pues ese es el fin de la vida. Entonces comencemos a vivir como cristianos, practiquemos hoy lo que haremos en un futuro, cuando estemos ante su presencia, pues de eso depende nuestra vida en el hoy y en el mañana.
Orad sin cesar. -1 Tesalonicenses 5:17
“no cesen de orar…” Estas palabras resumen lo que nos acerca al Padre, infiere no solo palabras, sino una actitud, acciones, comportamiento, una respuesta para mantenernos cerca de El.
Es la comunión con El, la que mantiene y sustenta nuestro espíritu.
Orar nos lleva a actuar, es una respuesta un tanto involuntaria, pues nuestro espíritu es quien nos motiva a hacerlo, un espíritu alimentado en la oración directamente con el Padre.
Todo lo que hacían y hacen los cristianos de ayer y de hoy, a quienes admiramos por su valentía al menospreciar sus vidas, y entregarlo todo, es una respuesta al conocimiento y amor de Dios, lo cual solo sucede al estar en la presencia de Dios, nuestro Dios en oración.













