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Motivos, todos los tenemos para hacer un sin fin de cosas en esta vida. Diariamente caminamos movidos por ellos, nos mantienen activos, buscando, persiguiendo intereses, a veces buenos otras veces fuera de orden, pero en fin, los motivos nos impulsan a vivir, sentir, amar y perseguir.
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Si traemos este tema a la vida espiritual y nos preguntáramos, que es aquello que nos mueve a tener interés en la vida cristiana, que es aquello que nos motiva a buscar lo eterno, cual es nuestro interés por estar vivir en este estilo de vida que para muchos, no vale la pena, o es una pérdida de tiempo.
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Las respuestas serían variadas ante este tema y seguramente veríamos un sin fin de intereses que están en el corazón y que motivan a las personas a ir a la iglesia un domingo por la mañana y presentarse ante la ceremonia o liturgia que se les ofrece. Pero, ¿que motivos son los correctos?, ¿cuales los incorrectos’, discutiríamos mucho si tratáramos de definir esto, más sin embargo no todas las cosas que nos motivan a participar en la iglesia son las correctas.
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Andrew Murray, en su libro “La Humildad”, comenta que muchas de nuestras oraciones esta llenas de intereses personales, y motivos que solo nos benefician a nosotros. Santiago 4.3 menciona // “Piden y no reciben, porque piden con malos propósitos, para gastar lo en sus placeres.”
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En una ocasión Jesús se vuelve hacia la multitud y les hace ver sus motivos de seguirlo: UDS. ME SIGUEN POR LA COMIDA…
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JUAN 6:26 // Jesús les respondió y dijo: En verdad, en verdad os digo: me buscáis, no porque hayáis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado.
Dios sabe exactamente cual es tu motivación de ir a la iglesia hoy, o mañana, El perfectamente conoce que desea tu corazón al servirle o al hacer lo que sea que hagas por “El o La Iglesia”, No hay nada oculto delante de Su Gloria.
Él conoce perfectamente los deseos del corazón de todo hombre y lo que lo motiva para hablar, pensar o actuar de la forma que lo hace. Hoy hacemos una invitación a revisar los motivos que nos mueven a tomar ciertas decisiones ne esta vida.
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Para finalizar les dejo un Soneto, anónimo por cierto, para reflexionar en él es interesante porque expresa la MOTIVACIÓN del corazón de un creyente sencillo y fiel a la GLORIOSA PERSONA DE DIOS, la cual finalmente debe ser EL MOTIVO DE NUESTRA PASIÓN.
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SONETO ANONIMO
(A Cristo Crucificado)
No me mueve, mi Dios, para quererte
El cielo que me tienes prometido,
Ni me mueve el infierno tan temido
Para dejar por eso de ofenderte.
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Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
Clavado en una cruz y escarnecido,
Me mueve ver tu cuerpo tan herido,
Me mueven tus afrentas y tu muerte.
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Me mueve, en fin, tu amor, y en tal manera,
Que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
Y aunque no hubiera infierno, te temiera.
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No me tienes que dar porque te quiera,
Pues aunque lo que espero no esperara,
Lo mismo que te quiero te quisiera.

